Ir a contenido

ENLACES PATROCINADOS

-
Foto

Los Birisperiodistah

- - - - -

  • Please log in to reply
1287 replies to this topic

#1081
penhate

penhate
  • Forero
  • 1336 Mensajes:

¿Que sacamos para levantar el ánimo de los cientos de miles de millones betinico?
Digamos que Lopetegui ha incluido a 3 betinico en su prelista de convocados.

Pues va uno a ver la prelista completa de Lopetegui, se lo pregunto a Google,
https://www.google.e...biw=360&bih=592


y Google lo único que me consigue responder de la prelista imaginaria, es que esa lista imaginaria solo hay noticia en la biriprensa de la ciudad de mibeti, la prensa nacional la desconoce, solo la conocen los biriperiodistas.

Conclusión;

No sé Rick.....

Por curiosidad morbosa, ¿quiénes son los 3 anonimacos en cuestión?
  • 0

-

#1082
FISCAL ANTICORRUPCIÓN

FISCAL ANTICORRUPCIÓN
  • Forero
  • 5991 Mensajes:

Por curiosidad morbosa, ¿quiénes son los 3 anonimacos en cuestión?


Adán, Fabián y bartra
  • 1

#1083
lopezmagdalenosanti

lopezmagdalenosanti
  • Forero
  • 470 Mensajes:
La noticia debe ser falsa porque no está Sergio León.
  • 3

#1084
OrejaBuke

OrejaBuke
  • Forero
  • 13418 Mensajes:

Y RC24?


  • 1

#1085
penhate

penhate
  • Forero
  • 1336 Mensajes:

Adán, Fabián y bartra

Pues muy fascitasevillista tiene que ser lopetegui para que no vayan al menos dos de ellos al mundial. Y ojito a histórico Loren
  • 0

#1086
Dennis Bergkamp

Dennis Bergkamp
  • Forero
  • 5043 Mensajes:

Pues muy fascitasevillista tiene que ser lopetegui para que no vayan al menos dos de ellos al mundial. Y ojito a histórico Loren

Y Junior también

Enviado desde mi X98 Plus(A5C8) mediante Tapatalk
  • 0

#1087
Joe Arlauckas

Joe Arlauckas
  • Forero
  • 3996 Mensajes:
Junior, Bartra, Loren y Sergio León : el Segundo mundial está asegurado.
  • 0

#1088
Pinot

Pinot
  • Forero
  • 3966 Mensajes:

Pues muy fascitasevillista tiene que ser lopetegui para que no vayan al menos dos de ellos al mundial. Y ojito a histórico Loren


Por más que intento ..no se que dos dices.
  • 0

#1089
penhate

penhate
  • Forero
  • 1336 Mensajes:

Por más que intento ..no se que dos dices.

Adan- De Gea 1
Bartra- Pique 1x
Fabian-Silva 1

Elige los dos que quieras. Por no havlar de la delantera Sergio Leon-Loren que haria que Bonucci-Chiellini y Barzagli se cagasen por las patas abajo nada más verlos
  • 0

#1090
Engranajes

Engranajes
  • Forero
  • 12972 Mensajes:

*
MENSAJE POPULAR!

Otra del puto babucha de Antonio Felix, metiendo una historia macarrónica con abuelos y nietos como si fuéramos criaturitas. Menudo puto mamarracho.

 

La leyenda de Wissam
15/03/2018 · Antonio Félix
-Cuéntamelo otra vez, abuelo.
 
 El viejo refunfuñó, pero nada pudo ante la mirada, limpia y tenaz, del crío. Mientras lo arremolinaba entre las mantas, comenzó. Otra vez.
 
 -En aquella época, muchacho, el Sevilla tenía dos delanteros. Uno era elegante a rabiar, hábil para el desmarque y rápido como un demonio. La clase se le caía de los bolsillos. Desde muy joven se dijo que iba para estrella. Le comparaban con Ronaldo. No, no con Cristiano. Otro que tuvo el Madrid igual de bueno. Ya te enseñaré el vídeo del gol que le marcó a un equipo llamado Compostela. Como ese Ronaldo, Muriel tenía cara de ángel. Porque Muriel se llamaba nuestro jugador. El Sevilla lo compró por 21 millones. Hoy no te parecerá mucho, pero hasta entonces jamás habíamos pagado tanto por un futbolista. Debió encandilar al director deportivo que había; un tío muy feo, pero al que le gustaba el buen fútbol. Muriel lo tenía.
 
Wissam no. Nuestro segundo delantero era bajito y corvo. No había mucho por dónde cogerlo. Si lanzaba una carrera de más de 10 metros, perdía. Si iba al choque, caía. Si saltaba, jamás llegaba. Apenas participaba en el juego ni tiraba la presión. Wissam Ben Yedder, que era su nombre completo, no tenía quien le cantara. Alguien dijo un día que era como Romario, un fenómeno vago y pendenciero que hizo maravillas en el Barcelona. Pero los demás se rieron. Te preguntarás, claro, por qué siendo así el Sevilla le fichó. Bueno, el caso es que, pese a todo, pese a ser pequeño y tosco, lentito y zumbón, Wissam nunca había dejado de hacer una cosa en su vida: goles.
 
Llegó el día. He de decirte antes que, sobre cualquier cualidad, Wissam tenía una más. La que le hacía realmente increíble. Un orgullo y una tenacidad insuperables. Una inmensa fe en sus posibilidades. Desde que llegó al Sevilla, tuvo que oír que no daba la talla en este equipo, que no valía. Él seguía a lo suyo, marcando goles en cuanto lo ponían un rato. Pero, poco a poco, esos ratos se fueron espaciando, hasta hacerse eternos. Cambiaron al entrenador, pero nada cambió para él. El nuevo técnico se llamaba Montella, y le dio la titularidad y regaló los oídos a Muriel, al que conocía de Italia. De Montella se pueden decir muchas cosas. Baste con que parecía un hombre justo. Créeme, no cabe mejor elogio para un entrenador.
 
Aquel día se enfrentaba el Sevilla con el Manchester United, un coloso. Fíjate los jugadores que manejaba: Pogba, que costó 100 millones, Lukaku 85, Martial 60... y así que podríamos seguir una semana. El mejor, sin embargo, era un español, Juan Mata. Era muy bajito y muy bueno, y eso le resultaba indigesto al entrenador que tenían, José Mourinho. Ya, que no te suena. Mejor. No nos desviemos. 
 
El caso es que el Sevilla no tenía nada que hacer esa noche. Lo decían las apuestas. Lo decía el clima de Old Trafford. ¡Qué campo aquél, muchacho! Los espíritus de los viejos diablos rojos parecían invocados. El Sevilla no se arrugó, pero el guión previsto por Mourinho parecía cumplirse, fatalmente, punto por punto. El primer error que cometiera el Sevilla le sentenciaría. Ya en la ida sucedió, cuando Muriel estampó un remate de cabeza a quemarropa en el portero. Tras ese fallo se desplomó. Vagó el resto del partido como un alma en pena. En el siguiente erró otro balón para empujar. La bobalicona sonrisa que caracterizaba su rostro, la misma que gastaba aquel Ronaldo, se borró. Muriel, con su apabullante talento, fue incapaz de alzarse sobre la pesadumbre.
 
Y, pese a todo, seguía jugando. Hasta que, aquella noche, tras chutar como un niño en Old Trafford, Montella decidió relevarlo por Wissam. Muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza. Y ahí se las dejaron. Mas no por indignación, sino por asombro. En su primera carrera, Wissam olió la sangre, se deslizó entre los centrales, le abrió pase a Sarabia, amansó a la pantera Bailly con una caricia y golpeó con sequedad a la red. Gol. Apenas había acabado de celebrar cuando se agazapó en un córner, descuidado por los hercúleos defensas del Manchester. Qué daño podía, al fin, hacer aquella avispa. Pero Wissam emergió en el segundo palo, dejó patinar a Young y cabeceó otra vez a la red. Y gol. Fue el primer gran triunfo del Sevilla en la Champions, el gran salto que condujo hoy a esto. Wissam Ben Yedder lo celebró con moderación. Al fin y al cabo, había hecho lo de siempre. Marcar goles. Rebelarse contra lo imposible. Esa es su leyenda. La leyenda del Sevilla.
 
El abuelo sonrió al mirar al niño, que desde hacía rato dormía jugando en su particular teatro de los sueños.
 
 
 
 
Espero que me lea: estas mierdas escríbeselas al betis, pero a nosotros déjanos tranquilos.

  • 10

#1091
Yojimbo

Yojimbo
  • Forero
  • 2163 Mensajes:

 

Otra del puto babucha de Antonio Felix, metiendo una historia macarrónica con abuelos y nietos como si fuéramos criaturitas. Menudo puto mamarracho.

 

La leyenda de Wissam
15/03/2018 · Antonio Félix
-Cuéntamelo otra vez, abuelo.
 
 El viejo refunfuñó, pero nada pudo ante la mirada, limpia y tenaz, del crío. Mientras lo arremolinaba entre las mantas, comenzó. Otra vez.
 
 -En aquella época, muchacho, el Sevilla tenía dos delanteros. Uno era elegante a rabiar, hábil para el desmarque y rápido como un demonio. La clase se le caía de los bolsillos. Desde muy joven se dijo que iba para estrella. Le comparaban con Ronaldo. No, no con Cristiano. Otro que tuvo el Madrid igual de bueno. Ya te enseñaré el vídeo del gol que le marcó a un equipo llamado Compostela. Como ese Ronaldo, Muriel tenía cara de ángel. Porque Muriel se llamaba nuestro jugador. El Sevilla lo compró por 21 millones. Hoy no te parecerá mucho, pero hasta entonces jamás habíamos pagado tanto por un futbolista. Debió encandilar al director deportivo que había; un tío muy feo, pero al que le gustaba el buen fútbol. Muriel lo tenía.
 
Wissam no. Nuestro segundo delantero era bajito y corvo. No había mucho por dónde cogerlo. Si lanzaba una carrera de más de 10 metros, perdía. Si iba al choque, caía. Si saltaba, jamás llegaba. Apenas participaba en el juego ni tiraba la presión. Wissam Ben Yedder, que era su nombre completo, no tenía quien le cantara. Alguien dijo un día que era como Romario, un fenómeno vago y pendenciero que hizo maravillas en el Barcelona. Pero los demás se rieron. Te preguntarás, claro, por qué siendo así el Sevilla le fichó. Bueno, el caso es que, pese a todo, pese a ser pequeño y tosco, lentito y zumbón, Wissam nunca había dejado de hacer una cosa en su vida: goles.
 
Llegó el día. He de decirte antes que, sobre cualquier cualidad, Wissam tenía una más. La que le hacía realmente increíble. Un orgullo y una tenacidad insuperables. Una inmensa fe en sus posibilidades. Desde que llegó al Sevilla, tuvo que oír que no daba la talla en este equipo, que no valía. Él seguía a lo suyo, marcando goles en cuanto lo ponían un rato. Pero, poco a poco, esos ratos se fueron espaciando, hasta hacerse eternos. Cambiaron al entrenador, pero nada cambió para él. El nuevo técnico se llamaba Montella, y le dio la titularidad y regaló los oídos a Muriel, al que conocía de Italia. De Montella se pueden decir muchas cosas. Baste con que parecía un hombre justo. Créeme, no cabe mejor elogio para un entrenador.
 
Aquel día se enfrentaba el Sevilla con el Manchester United, un coloso. Fíjate los jugadores que manejaba: Pogba, que costó 100 millones, Lukaku 85, Martial 60... y así que podríamos seguir una semana. El mejor, sin embargo, era un español, Juan Mata. Era muy bajito y muy bueno, y eso le resultaba indigesto al entrenador que tenían, José Mourinho. Ya, que no te suena. Mejor. No nos desviemos. 
 
El caso es que el Sevilla no tenía nada que hacer esa noche. Lo decían las apuestas. Lo decía el clima de Old Trafford. ¡Qué campo aquél, muchacho! Los espíritus de los viejos diablos rojos parecían invocados. El Sevilla no se arrugó, pero el guión previsto por Mourinho parecía cumplirse, fatalmente, punto por punto. El primer error que cometiera el Sevilla le sentenciaría. Ya en la ida sucedió, cuando Muriel estampó un remate de cabeza a quemarropa en el portero. Tras ese fallo se desplomó. Vagó el resto del partido como un alma en pena. En el siguiente erró otro balón para empujar. La bobalicona sonrisa que caracterizaba su rostro, la misma que gastaba aquel Ronaldo, se borró. Muriel, con su apabullante talento, fue incapaz de alzarse sobre la pesadumbre.
 
Y, pese a todo, seguía jugando. Hasta que, aquella noche, tras chutar como un niño en Old Trafford, Montella decidió relevarlo por Wissam. Muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza. Y ahí se las dejaron. Mas no por indignación, sino por asombro. En su primera carrera, Wissam olió la sangre, se deslizó entre los centrales, le abrió pase a Sarabia, amansó a la pantera Bailly con una caricia y golpeó con sequedad a la red. Gol. Apenas había acabado de celebrar cuando se agazapó en un córner, descuidado por los hercúleos defensas del Manchester. Qué daño podía, al fin, hacer aquella avispa. Pero Wissam emergió en el segundo palo, dejó patinar a Young y cabeceó otra vez a la red. Y gol. Fue el primer gran triunfo del Sevilla en la Champions, el gran salto que condujo hoy a esto. Wissam Ben Yedder lo celebró con moderación. Al fin y al cabo, había hecho lo de siempre. Marcar goles. Rebelarse contra lo imposible. Esa es su leyenda. La leyenda del Sevilla.
 
El abuelo sonrió al mirar al niño, que desde hacía rato dormía jugando en su particular teatro de los sueños.
 
 
 
 
Espero que me lea: estas mierdas escríbeselas al betis, pero a nosotros déjanos tranquilos.

 

+10000000000000000000000

Estoy hasta la polla ya de sobredosis de azúcar por todos lados. Hemos pasado a cuartos laminando al United, ok, todo muy bien y todos estamos muy ilusionados; pero aquí no se ha ganado nada. 


  • 7

#1092
FISCAL ANTICORRUPCIÓN

FISCAL ANTICORRUPCIÓN
  • Forero
  • 5991 Mensajes:
Que te puedes esperar de un carvo
  • 5

#1093
Tarik Oulida

Tarik Oulida
  • Forero
  • 1174 Mensajes:

Vaya bichejo oportunista Antonio Felix pero si no nos puedes ver perro.


  • 1

#1094
tonicab

tonicab
  • Forero
  • 2254 Mensajes:

Que te puedes esperar de un carvo


Muerto en vida.
  • 0

#1095
penhate

penhate
  • Forero
  • 1336 Mensajes:

Otra del puto babucha de Antonio Felix, metiendo una historia macarrónica con abuelos y nietos como si fuéramos criaturitas. Menudo puto mamarracho.
 
La leyenda de Wissam
15/03/2018 · Antonio Félix
-Cuéntamelo otra vez, abuelo.
 
 El viejo refunfuñó, pero nada pudo ante la mirada, limpia y tenaz, del crío. Mientras lo arremolinaba entre las mantas, comenzó. Otra vez.
 
 -En aquella época, muchacho, el Sevilla tenía dos delanteros. Uno era elegante a rabiar, hábil para el desmarque y rápido como un demonio. La clase se le caía de los bolsillos. Desde muy joven se dijo que iba para estrella. Le comparaban con Ronaldo. No, no con Cristiano. Otro que tuvo el Madrid igual de bueno. Ya te enseñaré el vídeo del gol que le marcó a un equipo llamado Compostela. Como ese Ronaldo, Muriel tenía cara de ángel. Porque Muriel se llamaba nuestro jugador. El Sevilla lo compró por 21 millones. Hoy no te parecerá mucho, pero hasta entonces jamás habíamos pagado tanto por un futbolista. Debió encandilar al director deportivo que había; un tío muy feo, pero al que le gustaba el buen fútbol. Muriel lo tenía.
 
Wissam no. Nuestro segundo delantero era bajito y corvo. No había mucho por dónde cogerlo. Si lanzaba una carrera de más de 10 metros, perdía. Si iba al choque, caía. Si saltaba, jamás llegaba. Apenas participaba en el juego ni tiraba la presión. Wissam Ben Yedder, que era su nombre completo, no tenía quien le cantara. Alguien dijo un día que era como Romario, un fenómeno vago y pendenciero que hizo maravillas en el Barcelona. Pero los demás se rieron. Te preguntarás, claro, por qué siendo así el Sevilla le fichó. Bueno, el caso es que, pese a todo, pese a ser pequeño y tosco, lentito y zumbón, Wissam nunca había dejado de hacer una cosa en su vida: goles.
 
Llegó el día. He de decirte antes que, sobre cualquier cualidad, Wissam tenía una más. La que le hacía realmente increíble. Un orgullo y una tenacidad insuperables. Una inmensa fe en sus posibilidades. Desde que llegó al Sevilla, tuvo que oír que no daba la talla en este equipo, que no valía. Él seguía a lo suyo, marcando goles en cuanto lo ponían un rato. Pero, poco a poco, esos ratos se fueron espaciando, hasta hacerse eternos. Cambiaron al entrenador, pero nada cambió para él. El nuevo técnico se llamaba Montella, y le dio la titularidad y regaló los oídos a Muriel, al que conocía de Italia. De Montella se pueden decir muchas cosas. Baste con que parecía un hombre justo. Créeme, no cabe mejor elogio para un entrenador.
 
Aquel día se enfrentaba el Sevilla con el Manchester United, un coloso. Fíjate los jugadores que manejaba: Pogba, que costó 100 millones, Lukaku 85, Martial 60... y así que podríamos seguir una semana. El mejor, sin embargo, era un español, Juan Mata. Era muy bajito y muy bueno, y eso le resultaba indigesto al entrenador que tenían, José Mourinho. Ya, que no te suena. Mejor. No nos desviemos. 
 
El caso es que el Sevilla no tenía nada que hacer esa noche. Lo decían las apuestas. Lo decía el clima de Old Trafford. ¡Qué campo aquél, muchacho! Los espíritus de los viejos diablos rojos parecían invocados. El Sevilla no se arrugó, pero el guión previsto por Mourinho parecía cumplirse, fatalmente, punto por punto. El primer error que cometiera el Sevilla le sentenciaría. Ya en la ida sucedió, cuando Muriel estampó un remate de cabeza a quemarropa en el portero. Tras ese fallo se desplomó. Vagó el resto del partido como un alma en pena. En el siguiente erró otro balón para empujar. La bobalicona sonrisa que caracterizaba su rostro, la misma que gastaba aquel Ronaldo, se borró. Muriel, con su apabullante talento, fue incapaz de alzarse sobre la pesadumbre.
 
Y, pese a todo, seguía jugando. Hasta que, aquella noche, tras chutar como un niño en Old Trafford, Montella decidió relevarlo por Wissam. Muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza. Y ahí se las dejaron. Mas no por indignación, sino por asombro. En su primera carrera, Wissam olió la sangre, se deslizó entre los centrales, le abrió pase a Sarabia, amansó a la pantera Bailly con una caricia y golpeó con sequedad a la red. Gol. Apenas había acabado de celebrar cuando se agazapó en un córner, descuidado por los hercúleos defensas del Manchester. Qué daño podía, al fin, hacer aquella avispa. Pero Wissam emergió en el segundo palo, dejó patinar a Young y cabeceó otra vez a la red. Y gol. Fue el primer gran triunfo del Sevilla en la Champions, el gran salto que condujo hoy a esto. Wissam Ben Yedder lo celebró con moderación. Al fin y al cabo, había hecho lo de siempre. Marcar goles. Rebelarse contra lo imposible. Esa es su leyenda. La leyenda del Sevilla.
 
El abuelo sonrió al mirar al niño, que desde hacía rato dormía jugando en su particular teatro de los sueños.
 
 
 
 
Espero que me lea: estas mierdas escríbeselas al betis, pero a nosotros déjanos tranquilos.

Que obsesión tiene este tio con que Oscar Arias es muy feo. Como si no hubiese cosas para criticarle que no sea su cara
  • 1

#1096
Micalet

Micalet
  • Forero
  • 878 Mensajes:
Vergüenza ajena.
  • 1

#1097
medialunaexpreso

medialunaexpreso
  • Forero
  • 1647 Mensajes:
Cobra por escribir?
  • 0

#1098
Barón Ashler

Barón Ashler
  • Forero
  • 6916 Mensajes:

¿En qué sentido va lo de cobrar?


  • 0

#1099
sevillistagirona

sevillistagirona
  • Forero
  • 6833 Mensajes:

Otra del puto babucha de Antonio Felix, metiendo una historia macarrónica con abuelos y nietos como si fuéramos criaturitas. Menudo puto mamarracho.
 
La leyenda de Wissam
15/03/2018 · Antonio Félix
-Cuéntamelo otra vez, abuelo.
 
 El viejo refunfuñó, pero nada pudo ante la mirada, limpia y tenaz, del crío. Mientras lo arremolinaba entre las mantas, comenzó. Otra vez.
 
 -En aquella época, muchacho, el Sevilla tenía dos delanteros. Uno era elegante a rabiar, hábil para el desmarque y rápido como un demonio. La clase se le caía de los bolsillos. Desde muy joven se dijo que iba para estrella. Le comparaban con Ronaldo. No, no con Cristiano. Otro que tuvo el Madrid igual de bueno. Ya te enseñaré el vídeo del gol que le marcó a un equipo llamado Compostela. Como ese Ronaldo, Muriel tenía cara de ángel. Porque Muriel se llamaba nuestro jugador. El Sevilla lo compró por 21 millones. Hoy no te parecerá mucho, pero hasta entonces jamás habíamos pagado tanto por un futbolista. Debió encandilar al director deportivo que había; un tío muy feo, pero al que le gustaba el buen fútbol. Muriel lo tenía.
 
Wissam no. Nuestro segundo delantero era bajito y corvo. No había mucho por dónde cogerlo. Si lanzaba una carrera de más de 10 metros, perdía. Si iba al choque, caía. Si saltaba, jamás llegaba. Apenas participaba en el juego ni tiraba la presión. Wissam Ben Yedder, que era su nombre completo, no tenía quien le cantara. Alguien dijo un día que era como Romario, un fenómeno vago y pendenciero que hizo maravillas en el Barcelona. Pero los demás se rieron. Te preguntarás, claro, por qué siendo así el Sevilla le fichó. Bueno, el caso es que, pese a todo, pese a ser pequeño y tosco, lentito y zumbón, Wissam nunca había dejado de hacer una cosa en su vida: goles.
 
Llegó el día. He de decirte antes que, sobre cualquier cualidad, Wissam tenía una más. La que le hacía realmente increíble. Un orgullo y una tenacidad insuperables. Una inmensa fe en sus posibilidades. Desde que llegó al Sevilla, tuvo que oír que no daba la talla en este equipo, que no valía. Él seguía a lo suyo, marcando goles en cuanto lo ponían un rato. Pero, poco a poco, esos ratos se fueron espaciando, hasta hacerse eternos. Cambiaron al entrenador, pero nada cambió para él. El nuevo técnico se llamaba Montella, y le dio la titularidad y regaló los oídos a Muriel, al que conocía de Italia. De Montella se pueden decir muchas cosas. Baste con que parecía un hombre justo. Créeme, no cabe mejor elogio para un entrenador.
 
Aquel día se enfrentaba el Sevilla con el Manchester United, un coloso. Fíjate los jugadores que manejaba: Pogba, que costó 100 millones, Lukaku 85, Martial 60... y así que podríamos seguir una semana. El mejor, sin embargo, era un español, Juan Mata. Era muy bajito y muy bueno, y eso le resultaba indigesto al entrenador que tenían, José Mourinho. Ya, que no te suena. Mejor. No nos desviemos. 
 
El caso es que el Sevilla no tenía nada que hacer esa noche. Lo decían las apuestas. Lo decía el clima de Old Trafford. ¡Qué campo aquél, muchacho! Los espíritus de los viejos diablos rojos parecían invocados. El Sevilla no se arrugó, pero el guión previsto por Mourinho parecía cumplirse, fatalmente, punto por punto. El primer error que cometiera el Sevilla le sentenciaría. Ya en la ida sucedió, cuando Muriel estampó un remate de cabeza a quemarropa en el portero. Tras ese fallo se desplomó. Vagó el resto del partido como un alma en pena. En el siguiente erró otro balón para empujar. La bobalicona sonrisa que caracterizaba su rostro, la misma que gastaba aquel Ronaldo, se borró. Muriel, con su apabullante talento, fue incapaz de alzarse sobre la pesadumbre.
 
Y, pese a todo, seguía jugando. Hasta que, aquella noche, tras chutar como un niño en Old Trafford, Montella decidió relevarlo por Wissam. Muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza. Y ahí se las dejaron. Mas no por indignación, sino por asombro. En su primera carrera, Wissam olió la sangre, se deslizó entre los centrales, le abrió pase a Sarabia, amansó a la pantera Bailly con una caricia y golpeó con sequedad a la red. Gol. Apenas había acabado de celebrar cuando se agazapó en un córner, descuidado por los hercúleos defensas del Manchester. Qué daño podía, al fin, hacer aquella avispa. Pero Wissam emergió en el segundo palo, dejó patinar a Young y cabeceó otra vez a la red. Y gol. Fue el primer gran triunfo del Sevilla en la Champions, el gran salto que condujo hoy a esto. Wissam Ben Yedder lo celebró con moderación. Al fin y al cabo, había hecho lo de siempre. Marcar goles. Rebelarse contra lo imposible. Esa es su leyenda. La leyenda del Sevilla.
 
El abuelo sonrió al mirar al niño, que desde hacía rato dormía jugando en su particular teatro de los sueños.
 
 
 
 
Espero que me lea: estas mierdas escríbeselas al betis, pero a nosotros déjanos tranquilos.


Pero a ver hijo de la gran puta, nosotros inculcamos a nuestros hijos ODIO!!!
Yo cuando estoy viendo al Sevilla chillo, insulto y hago cortes de mangas al contrario. Sale en la TV algo del betin, barsa o Madrid y me cago en sus muertos.
No nos gusta el azúcar, nos gusta ir a cuchillo con los ojos ensangrentados y ser odiado por todo el mundo por tener dos cojones como un caballo.
Me cago en mi puta madre, si me cago en nuestros jugadores más que en el water

Este tema ha sido editado por sevillistagirona: 18 March 2018 - 09:56

  • 1

#1100
FISCAL ANTICORRUPCIÓN

FISCAL ANTICORRUPCIÓN
  • Forero
  • 5991 Mensajes:
Día 1 de que 13 días sin fútbol en Sevilla.



Sevilla FC

[http://www]

La entrevista imaginaria... con Monchi

19/03/2018 · Paco Cepeda

Nos ha dado por ahí. Seguimos con este género que comenzó Alejandro Delmás y que pienso que nos puede dar mucho juego en las próximas entregas. Ahora que el calendario da un respiro, en plenas minivacaciones, "NO" entrevistamos a Monchi, que ya veremos cómo se toma este tema, no tan nuevo, que pese a su éxito en el periodismo internacional de siempre, a nosotros nos lo mostró el irrepetible Pepe Guzmán, desgraciadamente desaparecido. 

-Aunque tengo su teléfono, y tengo que decir que atiende siempre o casi siempre y con cariño, hoy prefiero inventarme esta entrevista. ¿Le parece bien?

Pues no, la verdad.

-No esperaba otra contestación, pero ya sabe lo pesados que somos cuando nos da por algo. ¿Que tal por Roma pues?

Fenomenal. Me ha hecho amigo personal del periodista de moda de la Gazzetta, tengo en la tinaja al dueño, le he dado su sitio a Totti como paragolpes, y ni se ha dado cuenta el tío, y como el fútbol español es de primer nivel, pues puedo hacer un seguimiento muy especial a Lenglet en Navidad, a Álvaro (Cádiz) en Carnavales, y a Sanabria en Semana Santa y Feria. Para el Rocío ya estaré de vacaciones. 

-Pero Sanabria no juega

En Semana Santa sí, ya lo verá. Y si no lo hace, pues tendré que ver unos entrenamientos, ¿no le parece?

-Entonces, todos los sentidos puestos en la Roma, por lo que veo...

Ummm, yo en realidad estoy como loco por regresar, ya sea con un chino o con otro. 

-Pues dicen que se fue precisamente para evitar estar en medio de la lucha de poder en el Sevilla, qué gentuza, ¿no?

Totalmente. Para mí no hay nunca lucha de poder que me pille. Soy del Sevilla y de cada presidente, hasta que deja de serlo. 

-Otros, los peores, insinuan que recomendó a Óscar Arias como sustitituto para que se le echase todavía más de menos...

Seguro que esos escriben en m*****d****** o lo leen al menos. En qué cabeza cabe. Ahí está el tío, en cuartos de final de la Champions. Si fue por recomendación mía, otro servicio más que le habría hecho al Sevilla, ¿no?

-Dani Pinilla ha escrito y muy bien de sus logros, infinitos, pero hablemos de los petardos. ¿De verdad vio usted jugar a Acosta y Mosquera antes de firmarlos?

Todo lo que se hacía (sí, hablo en pasado) en el Sevilla era milimétricamente estudiado. Vimos centenares de partidos de ambos. Espiamos sus entrenamientos, tratamos de penetrar en su entorno más cercano para saber si les gustaba la carne o el pescado, el petisú o la madgalena, todo de todo. Y como estaban en precio, pues los fichamos. Yo en primera persona insistí en el fichaje de Aquivaldo Acosta y Lautaro Mosquera por medio millón de pesetas y veinte mil duros, respectivamente.

-Pues fueron mucho más caros, y además no se llaman así...

Del precio final no hablo, eso sería cosa de otros. ¿Y de verdad que no se llaman Aquivaldo Acosta y Lautaro Mosquera?

-Pues no.

Es usted muy pesadito, cualquier se puede equivocar en un par de informes, tiquismiquis. 

-Y si regresa al Sevilla, qué tiene pensado...

Pues haré mas grande mi equipo de trabajo. Le daré cabida a gente como Joaquín Caparrós o como Carlos Marchena. Siempre los tuve en mente.

-Pues me alegro un montón de haberme inventado esta entrevista con usted, porque hay mucho sieso que no las entiende. Usted, con esa afición al Carnaval, me lo ha puesto muy sencillo.

Un placer compatir pamplinas con este portal al que tanto apoyé cuando tuvo esas diferencias con Jose María DN, don José María, si compra algunas acciones más.

-Perdone, una última, a quién piensa que debemos NO entrevistar en la próxima entrega. 

Yo creo que puede dar mucho juego Eder Sarabia. Hoy han entrevistado Santi, Florencio y Manolo a Setién, podría estar bien conocer las impresiones de su segundo. 

-Pues yo creo que también. 



Enviado desde mi Redmi 5 mediante Tapatalk
  • 0




-