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[SEVILLA] Literatura - Guías - Fotografías

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34 replies to this topic

#21
ZaCk

ZaCk
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Siempre lo digo pero viviríamos en Zambia sin Expo 92


  • 4

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#22
Mirive

Mirive
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  • 3380 Mensajes:

Para colusso, la Gran Plaza en los 80:

 

3626892.jpg

 

 

Y una vista aérea desde la Gran Plaza. El Pizjuán y Huerta del Rey en construcción.

 

granplaza001.jpg

 

Y de regalo, foto de 1960 adoquinando la Plaza de San Francisco. No se como carajo podían esos hombres ordenar esas montañas de piedra, pero vaya puto coñazo.

 

imagenes048.jpg


Este tema ha sido editado por Mirive: 28 January 2016 - 15:35

  • 8

#23
Tony Montana

Tony Montana
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  • 7110 Mensajes:

Voy a hincharme a repartir veganos en este post


  • 0

#24
Googlebot

Googlebot
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  • 6837 Mensajes:

La antigua plaza del duque, dónde ahora tenemos dos preciosas tiendas de El corte inglés

 

Palacio+Cavaleri+-+Plaza+del+Duque.jpg

2plaza.jpg

KIOSKO+RIADA+1961+DUQUE+PLAZA-1.jpg

 


  • 4

#25
trolololoSFC

trolololoSFC
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  • 442 Mensajes:

El derribo de la muralla y las puertas y el soterramiento el Tagarete puede tener una justificación histórica en la mentalidad de la época (y mira que solo de pensar en como sería esa puerta/s con la muralla hoy día con un puente y un arroyo que terminase en el canal te da coraje), pero lo de la Plaza del Duque es para exhumar las tumbas de los que permitieron esa atrocidad y tirarlos a un vertedero.
 
 
 
puerta-de-jerez-1.jpg
 
El palacio Sánchez-Dalp en Plaza del Duque:

 

palacio1.jpg

 

palacio2.jpg

 

palacio3.jpg

 

palacio8.jpg
 
palacio4.jpg
 
palacio5.jpg
 
palacio6.jpg
 
palacio7.jpg
 
palacio9.jpg
 
palaciopatio.jpg
 
 
DE LOCOS. Este tema me flipa, pero a la vez me pone muy de mala leche. Porque este es una ejemplo (de los más sangrantes), pero es se reventó la plaza entera. Pero también la de la Magdalena:
 
coleccion-grafica-magdalena--644x362.jpg
 
palacio-marques-aracena--644x362.jpg
 
 
O la misma Plaza Nueva que estamos acostumbrados a verla pero que si te fijas es un puto esperpento (y eso que arquitectónicamente tampoco era gran cosa):
 
2-plaza-nueva_xoptimizadax.jpg
 
plaza%2Bnueva%2B1.jpg
 
Hijos de puta. Desde luego en conservación del patrimonio los italianos nos dan una repaso de cojones. Si está ciudad es la polla, no se cómo sería hoy día si los tarugos de nuestros antepasados no hubieran sido tan cortos de miras. Y lo del ensanche de los remedios da para otro tocho. Este articulo es bueno http://sevillaciudad...che-de-sevilla/


Este tema ha sido editado por trolololoSFC: 29 January 2016 - 10:00

  • 5

#26
colusso the bestt

colusso the bestt
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  • 12852 Mensajes:

Para colusso, la Gran Plaza en los 80:
 
3626892.jpg
 
 
Y una vista aérea desde la Gran Plaza. El Pizjuán y Huerta del Rey en construcción.
 
granplaza001.jpg
 


Mil gracias Mirive.
  • 0

#27
lokyblack

lokyblack
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  • 1367 Mensajes:
Ojo, que el palacio de los Dalp estaba desmantelado por los propietarios cuando se derribó, además de que la inmensa mayoría de su contenido eran imitaciones y falsificaciones sin valor artístico ninguno.

Sobre el post...👏👏👏

Este tema ha sido editado por lokyblack: 29 January 2016 - 12:30

  • 1

#28
Matajare

Matajare
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  • 5216 Mensajes:
[Mecano] Todas esas fotos las hizo Szalay [/Mecano]
  • 0

#29
ZaCk

ZaCk
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LA SUSONA

 

azulejo-de-susona.jpg

 

HISTORIA:

 

Sucedió en Sevilla allá por el siglo XIV. Los judíos sevillanos, tras la persecución de que fueron objeto, habían obtenido la protección de la Autoridad Real, y vivían con ciertas garantías, pero no por ello se sentían del todo seguros, y soportaban innumerables vejaciones. Esto despertó en algunos de ellos un rencor que pronto había de convertirse en afán de venganza.

Y al efecto, un judío muy principal llamado Diego Susón ideó un plan que habría de sembrar el terror en Sevilla, y con la idea, quizá, de organizar un general levantamiento de judíos en todo el reino.

Recordaban los judíos que las persecuciones de los visigodos dieron ocasión a que los judíos de aquel entonces organizasen arteramente una rebelión, al mismo tiempo que facilitaron a los árabes la invasión de España. Ahora quizá podrían hacer lo mismo. Así comenzaron en casa de Diego Susón a celebrarse reuniones secretas para estudiar el plan de la que sería la gran sublevación judía de España.

Tenía Diego Susón una hija, a la que por su extraordinaria hermosura se llamaba en toda Sevilla “la fermosa fembra“. Y ella, engreída por la admiración que despertaba su belleza, llegó a hacerse ilusiones de alcanzar un alto puesto en la vida social. Así, a espaldas de su padre, se dejaba cortejar por un mozo caballero cristiano, uno de los más ilustres linajes de Sevilla, que tenía en su palacio un escudo de gloriosa heráldica.

La bella Susona se veía a escondidas con el galán caballero, y no tardó en ser su amante.

Cierto día, cuando Susona dormía en su habitación, se reunieron en la casa los judíos conjurados, para ultimar los planes de la sublevación. Pero Susona no dormía porque como todas las noches, aguardaba a que su padre se acostase para huir sigilosamente de la casa, a reunirse con su amante hasta el amanecer.

Susona escuchó palabra por palabra toda la conversación de los conspiradores, y mientras tanto, su corazón latía angustiado, pensando que entre los primeros a quienes darían muerte estaría su amante, que era uno de los caballeros principales de Sevilla.

Aguardó a que terminase la reunión de los judíos y cuando todos se marcharon y su padre se acostó, la bella judía abandonó la casa, marchó por las calles de la Judería hacia la actual Mateos Gago, por donde se salía del barrio.Desde allí se dirigió a casa de su amante y entre sollozos le refirió todo lo que había oído.

Inmediatamente el caballero acudió a casa del Asistente de la Ciudad, que era el famoso don Diego de Merlo, y le contó cuanto la bella Susona le había dicho. Acto seguido, don Diego de Merlo, con los alguaciles más fieles y de confianza, bien armados, recorrió las casas de los conspiradores, y en pocas horas los apresó a todos. Pasados unos días, todos ellos fueron condenados a muerte y ejecutados en la horca de “Buena Vista“, en Tablada.

El mismo día que ahorcaron a su padre, la fermosa fembra reflexionó sobre su triste suerte. Aunque su denuncia había sido justa, no la había inspirado la justicia, sino la livinidad, pues el motivo de acusar a su padre fue solamente para librar a su amante y poder continuar con él su vida de pecado.

Atormentada por los remordimientos, acudió Susona a la Catedral, pidiendo confesión. El arcipreste la bautizó y le dio la absolución, aconsejándole que se retirase a hacer penitencia a un convento, como así lo hizo y allí permaneció varios años, hasta que sintiendo tranquilo su espíritu volvió a su casa donde en lo sucesivo llevó una vida cristiana y ejemplar.

Finalmente, cuando murió Susona y abrieron su testamento encontraron una cláusula que decía: “Y para que sirva de ejemplo a las jóvenes y en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto, separen mi cabeza de mi cuerpo, y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás.”

Se cumplió el mandato testamentario, y la cabeza de Susona fue puesta en una escarpia sobre el dintel de la puerta de su casa, que era la primera de la calle que hoy lleva su nombre. El horrible despojo secado por el sol, y convertido en calavera, permaneció allí por lo menos desde finales del siglo XV hasta mediados del XVII según testimonios de algunos que la vieron ya entrado el 1600. Por esta razón se llamó calle de la Muerte, cuyo nombre en el siglo XIX se cambió por el de calle Susona que ahora lleva.

Ésta fue la triste historia de una mujer que movida por el amor y por el pecado carnal, entregó a su propio padre al patíbulo, y que después acosada por los remordimientos no pudo gozar de aquel placer que tan sangrientamente había buscado.

 

FOTOS:

 

En esa esquina es donde se supone que colgaba su cabeza, robada en alguna de las reformas de la calle.

 

thump_9510424susona.png

 

Azulejo que se puso para mantener la palabra de Susona y conservar su cabeza en la calle.

 

suso.jpg

 

Ubicación de la Calle Susona.

 

 


Este tema ha sido editado por ZaCk: 01 February 2016 - 10:15

  • 5

#30
melocotonendurse

melocotonendurse
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LA SUSONA
 
azulejo-de-susona.jpg
 
HISTORIA:
 
Sucedió en Sevilla allá por el siglo XIV. Los judíos sevillanos, tras la persecución de que fueron objeto, habían obtenido la protección de la Autoridad Real, y vivían con ciertas garantías, pero no por ello se sentían del todo seguros, y soportaban innumerables vejaciones. Esto despertó en algunos de ellos un rencor que pronto había de convertirse en afán de venganza.

Y al efecto, un judío muy principal llamado Diego Susón ideó un plan que habría de sembrar el terror en Sevilla, y con la idea, quizá, de organizar un general levantamiento de judíos en todo el reino.

Recordaban los judíos que las persecuciones de los visigodos dieron ocasión a que los judíos de aquel entonces organizasen arteramente una rebelión, al mismo tiempo que facilitaron a los árabes la invasión de España. Ahora quizá podrían hacer lo mismo. Así comenzaron en casa de Diego Susón a celebrarse reuniones secretas para estudiar el plan de la que sería la gran sublevación judía de España.

Tenía Diego Susón una hija, a la que por su extraordinaria hermosura se llamaba en toda Sevilla “la fermosa fembra“. Y ella, engreída por la admiración que despertaba su belleza, llegó a hacerse ilusiones de alcanzar un alto puesto en la vida social. Así, a espaldas de su padre, se dejaba cortejar por un mozo caballero cristiano, uno de los más ilustres linajes de Sevilla, que tenía en su palacio un escudo de gloriosa heráldica.

La bella Susona se veía a escondidas con el galán caballero, y no tardó en ser su amante.

Cierto día, cuando Susona dormía en su habitación, se reunieron en la casa los judíos conjurados, para ultimar los planes de la sublevación. Pero Susona no dormía porque como todas las noches, aguardaba a que su padre se acostase para huir sigilosamente de la casa, a reunirse con su amante hasta el amanecer.

Susona escuchó palabra por palabra toda la conversación de los conspiradores, y mientras tanto, su corazón latía angustiado, pensando que entre los primeros a quienes darían muerte estaría su amante, que era uno de los caballeros principales de Sevilla.

Aguardó a que terminase la reunión de los judíos y cuando todos se marcharon y su padre se acostó, la bella judía abandonó la casa, marchó por las calles de la Judería hacia la actual Mateos Gago, por donde se salía del barrio.Desde allí se dirigió a casa de su amante y entre sollozos le refirió todo lo que había oído.

Inmediatamente el caballero acudió a casa del Asistente de la Ciudad, que era el famoso don Diego de Merlo, y le contó cuanto la bella Susona le había dicho. Acto seguido, don Diego de Merlo, con los alguaciles más fieles y de confianza, bien armados, recorrió las casas de los conspiradores, y en pocas horas los apresó a todos. Pasados unos días, todos ellos fueron condenados a muerte y ejecutados en la horca de “Buena Vista“, en Tablada.

El mismo día que ahorcaron a su padre, la fermosa fembra reflexionó sobre su triste suerte. Aunque su denuncia había sido justa, no la había inspirado la justicia, sino la livinidad, pues el motivo de acusar a su padre fue solamente para librar a su amante y poder continuar con él su vida de pecado.

Atormentada por los remordimientos, acudió Susona a la Catedral, pidiendo confesión. El arcipreste la bautizó y le dio la absolución, aconsejándole que se retirase a hacer penitencia a un convento, como así lo hizo y allí permaneció varios años, hasta que sintiendo tranquilo su espíritu volvió a su casa donde en lo sucesivo llevó una vida cristiana y ejemplar.

Finalmente, cuando murió Susona y abrieron su testamento encontraron una cláusula que decía: “Y para que sirva de ejemplo a las jóvenes y en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto, separen mi cabeza de mi cuerpo, y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás.”

Se cumplió el mandato testamentario, y la cabeza de Susona fue puesta en una escarpia sobre el dintel de la puerta de su casa, que era la primera de la calle que hoy lleva su nombre. El horrible despojo secado por el sol, y convertido en calavera, permaneció allí por lo menos desde finales del siglo XV hasta mediados del XVII según testimonios de algunos que la vieron ya entrado el 1600. Por esta razón se llamó calle de la Muerte, cuyo nombre en el siglo XIX se cambió por el de calle Susona que ahora lleva.

Ésta fue la triste historia de una mujer que movida por el amor y por el pecado carnal, entregó a su propio padre al patíbulo, y que después acosada por los remordimientos no pudo gozar de aquel placer que tan sangrientamente había buscado.
 
FOTOS:
 
En esa esquina es donde se supone que colgaba su cabeza, robada en alguna de las reformas de la calle.
 
thump_9510424susona.png
 
Azulejo que se puso para mantener la palabra de Susona y conservar su cabeza en la calle.
 
suso.jpg
 
Ubicación de la Calle Susona.
 
 

Genial.
Otra de las historias, esta bastante mas conocida, es la de la calle cabeza del rey Don Pedro.

Pedro I, el Cruel o el Justiciero, según quien haga las crónicas, fue un rey que ha dado mucho que hablar. No son pocas las historias que se cuentan de él. Una de ellas es una leyenda cuya prueba aún perdura en una calle sevillana.

Según cuenta la leyenda, todo aconteció bien por un lío de faldas o por desafiar al entonces alcalde de la ciudad, Domingo Cerón, quien afirmaba que en la ciudad no se cometía ningún delito que quedase sin castigo, cosa  que el monarca quiso comprobar. Caminaba solo por la ciudad embozado en su capa cuando se encontró con un rival directo: uno de los Guzmanes, hijo del Conde de Niebla, familia que apoyaba a Enrique de Trastámara, hermano bastardo del rey, que quería destronarle.

Un mal encuentro que por supuesto acabó en choque de espadas. Un duelo nocturno, que acabó en la muerte del miembro de los Guzmanes. Y una testigo que vio entre tinieblas y oyó desde la ventana lo sucedido: una anciana que se asomó alarmada por el ruido de aceros; alumbrándose con un candil pudo distinguir que el matador era un hombre rubio, que ceceaba al hablar y al que le sonaban las rodillas al andar como si entrechocaran nueces, o sea, el mismísimo rey. Por miedo a ser descubierta se retiró precipitadamente de la ventana, lo que provocó que el candil con el que se alumbraba cayera a la calle y fuera descubierto por los alguaciles, que dedujeron lo sucedido y la detuvieron.

Con el tiempo se ha podido demostrar gracias a un estudio médico realizado por el Dr. González Moya sobre los restos de Pedro I (enterrado en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla), que debido a una parálisis cerebral infantil, el monarca sufrió un desarrollo físico incompleto en algunas partes del cuerpo: las piernas.

Como era de esperar, al día siguiente los Guzmanes exigieron justicia, a lo que el rey contestó prometiendo la cabeza del culpable en el lugar del asesinato. Fue la misma anciana quien al cabo de unos días llevaron para atestiguar, aunque se negó a hacerlo, por temor a represalias. En un momento, el rey llamó a la anciana a su presencia y le dijo al oído "Di a quien viste y no te ocurrirá nada; te doy mi palabra". La anciana, ante la promesa del rey se tranquilizó, y pidió a este que le trajesen un espejo. Se situó justo delante del rey con el espejo frente a este y le dijo: "Aquí tenéis a vuestro asesino".

El rey digamos que cumplió a su manera la promesa de cortar la cabeza del asesino. Mandó colocar una caja de madera en el lugar del suceso, en la cual, aseguraba a los ofendidos Guzmanes, se guardaba la cabeza del asesino y ordenó que esta no se abriese hasta el día de su muerte, siendo vigilada día y noche. Al morir Pedro I se abrió la caja y cual fue la sorpresa de todos al encontrar en ella un busto del monarca. Aún a día de hoy está visible, aunque no es primitivo, y da nombre a la calle Cabeza del rey don Pedro.
Primitivo busto del rey don Pedro. 
Se conserva actualmente en la Casa de Pilatos (palacio de los duques de Medinaceli).

A la calleja que se encuentra frente al busto, en la que se supone que vivía la testigo, sobre una carbonería, se la llamó Candilejo, denominación que aún perdura.

El busto y nicho actual son obra de Marcos Cabrera, colocados alrededor de los años 1620-30, sustituyendo a los más antiguos, de barro, que había en el mismo lugar. Representa al rey, coronado y con manto real sobre los hombros. En la mano derecha lleva un cetro que apoya sobre el hombro y la mano izquierda descansa sobre la espada.

Pero el destino es caprichoso y parece dar a cada uno lo suyo; no hay más que fijarse en el curioso final que le esperaba a Pedro I: ocho años más tarde, en marzo de 1.369 partió de Sevilla rumbo a Toledo para acabar con la revuelta. En el campo de Calatrava le esperaba su hermano Enrique. El ejército de Pedro sufre una estrepitosa derrota y se ve obligado a buscar refugio con unos pocos leales en el castillo de Montiel (Ciudad Real), donde queda sitiado por las tropas enemigas durante nueve días. En tan desesperada situación, intenta sobornar a Du Guesclin, hombre de confianza de Enrique, ofreciéndole tierras y riquezas para ponerlo a su favor, y que lo dejase escapar. Este parece aceptar y queda con Pedro en su tienda de campaña,  en la cual le esperaba Enrique de Trastámara. Se enzarzaron en una lucha en la que dicen que iba ganando Pedro I, pero Du Guesclin ayudó a Enrique, que consiguió matar a Pedro I. Para la posteridad quedó la frase del traidor: Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor. 

Al difunto rey le cortaron la cabeza y la colgaron en la almena del castillo, como si el destino le hubiera obligado al final a cumplir su palabra. Por fin la cabeza del asesino fue cortada y expuesta públicamente.
  • 1

#31
Zmork

Zmork
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  • 8788 Mensajes:

Judíos traicionando a sus padres por dinero, nada nuevo bajo el sol.

 

 

Mis dies.


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#32
oman

oman
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La de atrocidades que se hicieron en el siglo xx madre mia. Por no hablar la de puertas que derribaron en el siglo xix.
  • 0

#33
Zmork

Zmork
  • Forero
  • 8788 Mensajes:
¿Me podéis decir edificios de origen musulmán? Giralda, Alcázar, ¿qué más?
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#34
Barón Ashler

Barón Ashler
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¿Me podéis decir edificios de origen musulmán? Giralda, Alcázar, ¿qué más?


Realmente del Alcázar de época pura musulmana queda poco. El tramo de muralla almorávide ante el patio de la Montería, el patio del Yeso tras la sala de Justicia y el estrato inferior del patio de las Doncellas casi únicamente.

Además se me ocurren algunos otros lugares:
-Patio de los Naranjos de la Caredral, en su momento el sahn de la mezquita aljama almohade
-Patio del Salvador, en su día igualmente sahn de la anterior mezquita aljama de época emiral
-Puestos comerciales de la plaza del Pan adosados al Salvador, existentes en la mezquita que fue el Salvador
-Cuerpo inferior de la torre de la actual iglesia del Salvador, de época emiral
-Caños de Carmona, pues aunque de origen romano fueron reconstruidos en tiempos islámicos
-Lienzos de la Muralla desde el Arco de la Macarena hasta los jardines del Valle
-Cuerpo principal de la Torre del Oro
-Torre de la Plata
  • 1

#35
Zmork

Zmork
  • Forero
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Grande Barón.
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